Sueños lúcidos

Entendemos por sueños lúcidos aquellos en los que podemos manipular el sueño a nuestro antojo ya que sabemos que estamos soñando. En esta página, recopilaremos toda la información necesaria para que consigas tener sueños lúcidos tu también y así conseguir una experiencia onírica 100% satisfactoria.

Antes de empezar a prepararte para conseguir tener sueños lúcidos, debes saber que se trata de un proceso bastante lento, que en algunos casos podría durar meses, o incluso años.

Existen diferentes estados de lucidez onírica, o etapas dentro de los sueños lúcidos, que podríamos dividir en:

  • Estado pre-lúcido
  • Estado de baja lucidez
  • Estado de alta lucidez
  • Estado de lucidez absoluta

Lo primero que tienes que pensar, es en empezar a prepararte para conseguir tu objetivo en una etapa de tu vida sin sobresaltos. Cuantas menos complicaciones tengas en la cabeza mejor. Deberás ser muy paciente si no quieres acabar rindiéndote antes de la cuenta.

Existen diferentes “trucos” que te ayudarán a conseguir el estado de lucidez onírica total:

También existen unos métodos más complejos que garantizan la lucidez onírica.  Se trata de diferentes técnicas que te ayudarán a inducir un sueño lúcido. Puede que sea más difícil dominarlos que los anteriores consejos, pero, sin duda, son más efectivos una vez se controlan:

 

  • Método DILD (Dream Induced Lucid Dreams): se trata de inducir el sueño lúcido directamente desde un sueño. Al acostarte debes pensar en acordarte de intervenir en el sueño. Para hacer esto deberás potenciar tu memoria en estados de sueño. Una buena forma de hacerlo es leer una lista antes de acostarte, e intentar recordarla sólo depertarte. Con éste método, una vez dominado, es posible tener incluso más de un sueño lúcido por noche.
  • Autosugestión: tienes que convencerte de qué vas a tener un sueño lúcido esa noche. La efectividad de éste método está comprobada científicamente. Deberás repetirte a ti mismo “esta noche tendré un sueño lúcido” tantas veces cómo sea necesario hasta dar por hecho que así será.
  • Despertar a media noche y volverse a acostar. Puede ser muy útil si se complementa con alguna de las técnicas más conocidas. Tiene la desventaja de romper el ciclo del sueño, cosa no especialmente recomendable.
  • Estimulación externa: se ha comprobado que es posible, que otra persona desde el exterior, o bien utilizando un dispositivo que se vende con ésta finalidad te ayuden a inducir el sueño lúcido. Este tipo de dispositivos reciben el nombre de “REM Dreamer”.
  • Método WILD (Wake Induced Lucid Dreams): se trata de estar consciente en todo momento mientras se concilia el sueño. Debes saber que te estás durmiendo en todo momento. Es algo difícil de conseguir y requiere práctica, aunque, sin duda, es uno de los métodos que trae mejores resultados.
  • Método MILD ( Mnemonic Induced Lucid Dreams): significa acostarse pensando que quieres recordar  lo que sueñes. Este método puede ser muy buen complemento para la técnica de despertarse a media noche. Así, al volverte a acostar, recordarás lo que estabas soñando para poder continuar por dónde lo dejaste.

Cómo saber si te encuentras en medio de un sueño lúcido?

 

El método más sencillo para averiguarlo es la llamada Prueba de Realidad. Es algo que, al hacerlo en el sueño, podrás diferenciar la vida real del mismo y darte cuenta de que te encuentras en medio de un sueño lúcido. Es bastante frecuente que, hasta que no te despiertas realmente tengas la duda de si estás soñando o no. Mediante la prueba de realidad, podrás averiguar tu situación real.
  • Salta: al saltar en el sueño, caerás flotando, cómo si faltara gravedad. Es un síntoma inequívoco de que estás en medio de un sueño.
  • Mira el reloj: es bastante frecuente que en los sueños los relojes te marquen una hora imposible. Por ejemplo, mediante 3 o 4 manecillas, o una de sola, o números inexistentes en los horarios… Es posible que en tu sueño aparezca una hora correcta, por lo que no es una prueba de descarte al 100% fiable. 
  • Mira tus manos: en un  sueño es posible que tengas más (o menos) dedos de la cuenta, que sean de un color diferente, o, incluso, que con una puedas atravesar a la otra.